MARIA GÓMEZ

biodinámicacraneal

Biodinamica craneosacral, una forma de sanar dulcemente a los niños

Llevo 20 años en contacto con el ser humano a través de la medicina manual, desde un enfoque global, considerando a la persona como la fusión entre un cuerpo físico que lo sostiene y le ayuda a moverse sobre la tierra, una energía que pone en marcha ese motor físico, unos pensamientos que le guían, unas sensaciones que le comunican el estado de su cuerpo, unas emociones que le inundan y que, a menudo, no sabe como interpretar y un espíritu que le pone en contacto con el Ser.

Veo en mi consulta cada día a personas que llevan en su cuerpo escrita su historia personal, una historia que a veces es dura de llevar, una historia que comienza en el momento de la concepción, en ese momento en el que el óvulo y el espermatozoide se unen y comienza la magia de la creación de un nuevo ser.

Según el enfoque de la terapia craneosacral biodinámica, en ese momento en el que el espermatozoide consigue atravesar la barrera del óvulo, se produce una ignición de energía, esto es, se produce una explosión de energía en forma de espiral centrípeta. Dicha energía moviliza la creación del nuevo ser. Comienza entonces a estimularse una fogosa división celular que da lugar a la mórula. Como su nombre indica, es una mora de células que, al continuar dividiéndose, crean la blástula.

Esta blástula es una formación de tejido más organizada que la mórula y está divida en hipoblasto y epiblasto por una línea media. Es en esta línea media, siempre según el enfoque de la biodinámica, donde se inscribe la matriz original energética del ser humano en proceso de formación.

Esta matriz original viene a ser el proyecto personal del ser, con todas sus características particulares que hacen de dicha persona alguien especial. Continuando con el proceso de formación del embrión, se generan entonces tres capas germinales diferenciadas: el ectodermo, del cual se formarán la piel, pelo, uñas, los órganos sensoriales y el sistema nervioso; el mesodermo, del cual se formarán los músculos, los huesos, el sistema cardiovascular y los órganos genitales; y el endodermo, del cual se formará la mucosa gastrointestinal y las glándulas. Dependiendo de la preponderancia de una de estas capas embriológicas, según Stanley Keleman psicólogo creador de la psicología somática y director del Center for energetic studies en California, la persona puede ser:
Ectomórfica, si son el sistema nervioso y la piel los que tienen preponderancia. Esto da una constitución delgada, de cuello largo, cabeza pequeña, extremidades largas, muy sensible y rápido en captar. Gran capacidad sensorial, sistema nervioso alterado, ve y responde rápido pero también se cansa rápido. Necesita al otro para observarlo y entenderlo. Está constituido para captar y actuar rápidamente. Planifica.
Endomórfica, si son los tejidos viscerales los que tienen preponderancia. Frecuentemente abdomen abultado, algo grueso, no muy alto, hombros y pecho pequeños, cabeza grande. Lento de reflejos, necesita tranquilidad y quietud. Sociables, acogedores. Necesita al otro para digerirlo. Está constituido para asimilar y digerir. Da los recursos.
Mesomórfica, si son los músculos, huesos y tejido conectivo los que tienen preponderancia. Hombros y pecho fuertes, atletas. Ritmo fuerte de acción. Solucionan las cosas con fuerza, con decisión, a veces sin estrategia. Es el prototipo de soldado. Es la capa intermedia, por lo tanto da un punto de contacto entre los 2. Actúa.

La creación de estas capas embriologícas sucede solo en 21 días... esos 21 días cruciales, en los cuales se diseña prácticamente todo el embrión, a veces la propia madre no sabe siquiera que está embarazada. Y la naturaleza seguirá su curso hasta formar totalmente el embrión, luego el feto, para que pueda ser viable para la vida y decida nacer, hacia la semana 40 de gestación.

Durante este periodo, sensorialmente, el bebé desarrolla el sentido del gusto a las 14 semanas, reacciona a la luz dirigida sobre el vientre de su madre a las 24 semanas, se sorprende de los sonidos fuertes a las 25 semanas de embarazo y a las 32 semanas tiene el tacto plenamente desarrollado. Además tiene el olfato plenamente desarrollado desde el nacimiento y es plenamente capaz de sentir dolor por que ha desarrollado las vías y mecanismos cerebrales y espinales correspondientes durante la gestación.

Sobre la semana 40 el bebé siente que ha llegado el momento de nacer y desencadena el parto. Porque es el bebé el que decide cuando va a nacer (en el mejor de los casos). Comienza entonces el bebé a segregar una hormona que estimula la oxitocina de la madre y hace que se desencadene el trabajo del parto.

Pero vamos a hacer aquí una paradita, porque hemos hablado solo del cuerpo físico del bebé. A través de la sangre de la madre, conducida por el cordón umbilical y la placenta, le llega nutrición. Ya sabemos que lo que ingerimos influye en la formación física de nuestro hijo, que debemos alimentarnos sanamente y que no debemos tomar nada más que las medicinas que el médico nos recomiende, que no debemos consumir tabaco, alcohol ni drogas, pues esto perjudicará a nuestro hijo, a veces gravemente. Pero tenemos poca idea con respecto a las emociones y las sensaciones. A través de la sangre de la madre también le llega información al embrión o feto del estado emocional y sensorial que ella tiene. Y como el bebé aún no tiene conciencia de que es una persona distinta y diferenciada de su madre, es uno con ella, cualquier emoción o sensación que experimente la madre la va a experimentar el embrión o el feto como si fueran propias. Existen neurotransmisores que estimulan hormonas que producen en el cuerpo distintas reacciones, principalmente de esponjamiento y relajación o de constricción y coagulación. Y todos ellos están presentes en la sangre de la madre y pasan a su hijo a través del cordón umbilical y de la placenta, generando en él sensaciones, emociones y sentimientos. Esta información que te llega a través de estos párrafos no es para hacernos sentir culpables de nuestros miedos o nuestras marejadas emocionales cuando estamos embarazadas, sino para estimular la conciencia de lo que sucede realmente y, si se tiene alguna emoción fuerte y desagradable estando embarazada, procurar lo antes posible buscar un momento para hacer una buena relajación mientras nos conectamos amorosamente con nuestro hijo, compensando así cualquier tensión que le hayamos causado. Porque en estos momentos que surgen esas tensiones nuestro hijo se encoge en nuestro seno y se comienzan a crear capas de tensión inscritas en sus tejidos, en su historia personal, creándose un trauma prenatal. Estas tensiones son como cargas de profundidad que pueden estallar, por resonancia, en cualquier momento de su vida.

Por ejemplo, algo tan sencillo y tan habitual como viajar en coche, quizá a la futura madre le tense especialmente y cada vez que viaja esté nerviosa y con miedo. Esto hace que su adrenalina se ponga en marcha, haciendo que su corazón lata más deprisa, que su respiración vaya más deprisa, que la sangre se acumule más en brazos y piernas y menos en órganos vitales y que se cree tensión y constricción en su musculatura. Pero esta información también le llega a su hijo dentro de su útero, a través de la sangre del cordón umbilical y de la placenta, generando las mismas sensaciones en él. El bebé, dentro del seno de su madre, percibe el movimiento del coche y los sonidos, unidos a esas sensaciones físicas desagradables. Pues bien, este niño nace, en la clínica está estupendo, pero, en cuanto llega el momento de viajar a su casa, al entrar en el coche y percibir el movimiento y el sonido del coche, se estimula en él la reacción adrenalínica de miedo, intranquilidad y constricción que sentía cuando estaba dentro de su madre. Y comienza a llorar, que es el único medio para mostrar su disconformidad con lo que está sucediendo. Quien dice el viajar dice cualquier otra cosa, como la voz de una determinada persona que asusta a la madre, o un sonido desagradable, en resumen, cualquier situación que haga a la madre tensarse puede, en una ocasión similar, generar la misma tensión en el bebé.

La buena noticia es que esto también es válido para sensaciones positivas. Una embarazada puede, por ejemplo, escuchar una música determinada mientras se relaja agradablemente y, cuando nace su bebé ponerle esa música cuando quiera que este se relaje.

Pero aún no ha nacido el bebé! Hemos hablado de lo que puede suceder antes de nacer, del trauma prenatal, de esas cosas que nos pueden marcar en nuestra historia personal temprana dificultándonos el disfrute de una vida sana y alegre. Una de las cosas que más nos pueden marcar es nuestro nacimiento. A partir de aquí voy a basarme en mi experiencia y en el trabajo de Tara Blasco, psicóloga, que trabaja en la clínica BEBA de California. Esta clínica está dirigida por el Dr. Raymond Castellino y es pionera en el campo de la resolución del trauma prenatal y perinatal.

En los últimos veinte años, cada vez más psicólogos, médicos y terapeutas corporales están dándose cuenta de que se produce un trauma importante durante el parto. Diversos estudios muestran que los bebés sufren cierto grado de trauma natal que va de moderado a severo.

Que actuaciones médicas pueden generar un trauma perinatal?
Evidentemente, cuanto más natural sea el parto, más tranquila esté la madre y cuanto más se respete el ritmo de la madre y del bebé menos impacto negativo va a tener el nacimiento sobre el bebé.

Hay veces que no se puede respetar esa espontaneidad del parto y no hay mas remedio que intervenir médicamente para la supervivencia de la madre o del bebé. El uso de fórceps, ventosas o la cesárea pueden tener un gran impacto sobre el bebé. También un parto muy lento o excesivamente rápido, la posición de la placenta o del cordón umbilical, la posición del bebé en el momento de la expulsión, condicionan la experiencia, convirtiéndola en traumática. Y como el bebé es un ser consciente y sensible, capaz de generar emociones, sensaciones y sentimientos, guarda esta experiencia, que le puede condicionar toda la vida, dando lugar a problemas psicomotores, cognitivos o emocionales.

Como podemos reconocer los síntomas de este trauma perinatal? Hay una serie de signos fundamentales que nos indican que el bebé ha resultado traumatizado:
- Sus ojos no coordinan ni se fijan en nada concreto y evita el contacto ocular.
- tiene dificultades para orientarse, 'extraña' y llora ante personas y situaciones desconocidas.
- está rígido y tenso o demasiado relajado.
- se asusta fácilmente.
- mueve constantemente brazos, piernas y cabeza.
- llanto constante, débil, ausente, agudo e incontrolable.
- hipersensibilidad al contacto y deseo de no ser tocado.
- exceso de sueño o poco sueño.
- dificultades digestivas, de amamantarse, cólicos, nauseas, regurgitaciones, exceso de hipo.
- arqueo de la espalda, manos abiertas y tensas o muy cerradas.

Conviene tener en cuenta que si un bebé ha sido traumatizado durante su nacimiento, frecuentemente sus padres también resultan traumatizados. El parto suele ser muy intenso para la familia y cada miembro de ella debería tener la oportunidad de expresar e integrar lo que ha vivido. Cuando un bebé ha resultado traumatizado durante el parto puede ser difícil convivir con él, ya que se muestra tenso, irritable, no duerme, digiere mal, está enfadado, llora frecuentemente...en fin, muestra su disconformidad con el entorno.

Recuerdo una familia preciosa y muy joven que frecuentaron mi consulta hace un tiempo. Habían visto el cambio efectuado por un niño de un año, que jugaba en el parque con su hija. Este crío estaba tenso y malhumorado, era arisco con sus padres y hermano, pegaba a los niños en el parque, no dormía y lloraba mucho. Empezó a venir a la consulta y a la tercera sesión los cambios fueron muy apreciables: dormía mejor, era cariñoso por primera vez en su vida, reía y se entretenía jugando…el caso es que esta joven familia, padre, madre e hija de 11 meses, decidieron venir a mi consulta. La niña no dormía, no les abrazaba ni daba muestras de cariño, estaba siempre llorando y enfadada. Lógicamente los padres, pese a su amor por ella, estaban cansados y al límite de sus fuerzas por no poder dormir ni ver a su hija feliz y disfrutando. Venían siempre juntos a la consulta y me contaban como se sentían, cada uno tenía la oportunidad para hablar y mostrar lo que había pasado y lo que estaba pasando, veían la evolución de su hija y su alivio crecía a medida que la niña les abrazaba mostrando su amor por ellos, dormía mejor, jugaba sola, se reía y desplegaba un sentido del humor divertido e inusitado hasta el momento. Hoy en día, tras un tiempo de tratamiento, es una niña sana, cariñosa, que duerme sus horas, alegre y curiosa. Sus padres están aliviados, asombrados del proceso y tremendamente agradecidos a la Biodinámica.

Porque, que podemos hacer si detectamos en nuestro bebé signos de trauma perinatal? - Una de las cosas fundamentales que tenemos que hacer es buscar apoyo. Estar con un bebé traumatizado puede ser muy descorazonador para los padres, porque puede evocar sentimientos y reacciones de frustración, ansiedad, depresión, ira, culpabilidad, cansancio, etc. En esta situación toda la familia necesita apoyo para entender qué está ocurriendo y saber como comportarse para apoyar al bebé. Es interesante crear una red de apoyo con amigos o familiares para tener algún momento de descanso. También contar con profesionales cualificados en la resolución del trauma prenatal y perinatal como un terapeuta craneosacral biodinamico. - Cuando estés con tu bebé ralentízate pues los bebés tiene un ritmo más lento que los adultos. Respira profundo y lento y ve más lento dentro de ti.
- Estate presente con tu bebé, esto es, muestra lo que sientes, nombrando verbalmente lo que te está pasando. Tu bebé es capaz de entender más de lo que crees, por ejemplo si estás tensa porque has discutido con tu jefe puedes nombrarlo: 'hoy me ha ido mal en el trabajo y estoy enfadada con mi jefe, pero a ti te amo'.
- Valida todo lo que te muestre. Su risa, su llanto, no trates de ocultar su dolor, estate presente con él, siempre verbalizándolo: 'si mi amor, se que estas pasando por un momento duro, pero yo estoy aquí y te protejo y te amo'. Los bebés expresan sus emociones con sus gestos, con su risa o su llanto y para ellos es importante que estés ahí acompañándolo. Cuando llore acude inmediatamente a ver que le sucede, que sienta que estás con él, los bebés muestran lo que les sucede a través del llanto, es el medio que tienen para expresar dolor, hambre, cansancio o incomodidad. Si sus necesidades básicas están cubiertas y sigue llorando, probablemente quiera expresar sus sentimientos. No dejes que se quede solo llorando, abrázale, resonando con sus sentimientos, dándole un contacto empático y compasivo. Háblale y pon palabras a lo que está pasando. Si tu bebé llora inconsolablemente, es posible que se haya quedado enredado en los recuerdos de su nacimiento o en otra experiencia traumática. Tu bebé es incapaz de diferenciar entre la experiencia pasada y la situación presente y sería útil que tu se lo recordaras diciéndole algo así como: 'se que es duro, estás recordando algo que te ocurrió entonces, ahora yo estoy aquí contigo y estas seguro'.
- Vincularse es el acto de crear una profunda conexión con tu hijo. Hay un momento especial, nada más nacer, que se produce esta vinculación a través de la mirada, del olfato, del tacto. Si, por lo que sea esta vinculación no se ha producido o se ha interrumpido debido a una actuación médica, es importante sanarla. Puedes repararla y restablecerla creando comunicación profunda con tu hijo, dándole apoyo y espacio para que muestre sus sentimientos y te cuente su historia, dándole atención amorosa y compasiva, apoyando su comunicación, dándole contacto físico y disculpándote por no haber podido evitar el trauma que le ocurrió.
- Abraza amorosamente a tu bebé y deja que otros disfruten también de ese abrazo.
- Refleja sus gestos y sonidos.
- Dale momentos de descanso, pasando de la excitación a la calma, enseñándole a autorregularse.
- Muéstrale que tienes contacto con su padre, o con otra persona que te acompañe, haciendo contacto ocular con él. Los bebés siguen e imitan el contacto ocular, por eso es tan importante mirarles a los ojos, pero también darles espacio sabiendo retirar ese contacto ocular cuando ellos lo necesiten, sabiendo reconocer los signos de agobio y tensión por parte de los bebés.
- Desarrolla tu propia capacidad de ser auto reflexiva y comprender lo que ocurre dentro de ti. Cuanto más te conozcas a ti misma y te integres mas ayudaras a tu bebé.
- Aprende a distinguir cuando tu hijo necesita o desea algo. Hay cosas que no es posible negociar con él, como el sueño, la comida o la higiene. Y hay que sabérselo mostrar claramente.

La experiencia del nacimiento, así como experiencias que ocurren entre la concepción y los 3 años de edad, afectan profundamente al modo en que tu bebé se relaciona con los demás y con el mundo. Si tu bebé se siente recibido y apreciado al nacer y durante el comienzo de su vida, aprenderá a ver el mundo como un lugar seguro que le da la bienvenida. Pero si su experiencia es de tensión, pena o aislamiento durante estos primeros momentos, podría ver el mundo como un lugar inseguro. Lo que hagas en los primeros momentos de la vida de tu hijo tiene un tremendo impacto en la persona en la que se convertirá, por esa razón, procura pasar todo el tiempo que puedas con él, dile cuanto le amas y cuanto aprecias su presencia en tu vida.

Por otra parte, durante el trabajo del parto, los dúctiles huesos craneales del bebé se acabalgan unos sobre los otros para poder atravesar el estrecho canal del parto. Frecuentemente queda un acabalgamiento después del parto que genera distintas presiones sobre el cerebro, dando lugar a molestias y disfunciones más o menos graves. También la actuación del fórceps, la ventosa o la cesárea pueden acarrear problemas craneales. Dichos problemas son competencia de un terapeuta craneosacral biodinamico, que, con suaves manipulaciones, podrá devolver la correcta posición de los huesos craneales. El terapeuta craneosacral también está capacitado para apoyar la liberación emocional del trauma prenatal y perinatal del bebé y generar un apoyo en sus padres.

Notas sobre la autora
María José Gómez Martinez-Piñeiro es terapeuta craneosacral desde el año 1.989. Formada en las escuelas americana, francesa e inglesa. Fue Presidenta de la Asociación de Osteopatía Sacrocraneal y actualmente es Profesora de la Comisión para la Regulación de la Docencia de la Terapia Craneosacral Biodinámica en España, de la Asociación Española de Terapia Craneosacral. Fundadora de la Escuela Maria Rikta, imparte cursos y sesiones de trabajo en Madrid y en La Coruña. Tf. 687 51 21 48.

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